En el mercado existe una amplia gama de papeles, entre los cuales destaca el papel Bond. Fabricado a partir de la pulpa de fibras vegetales, es el tipo de papel más usado en el mundo (hogar, escuela, oficina). Se le puede encontrar en diversos formatos, colores, pesos y texturas. En este post me voy a enfocar en el papel bond "óptimo" para lectura.
Una de las características principales del papel bond es su color. Generalmente los fabricantes lo elaboran en blanco. Sin embargo, no todos los papeles bond blancos son iguales, pues depende bajo que norma internacional se haya determinado su blancura. En la actualidad existen varias normas para determinar esta característica:
- ISO
- GE (General Electric)
- CIE (Commission Internationale de l'éclairage)
- Blancura ISO: 93 %
- Blancura GE: 87 %
- Blancura CIE: 114
En los últimos días, un amigo me preguntó cuál era el papel "óptimo" para lectura. Sin dudar, le respondí que el que suelen emplear las editoriales, es decir, el papel cultural o novela.
- ¿Y ese tipo de papel, dónde lo consigo, dónde lo compro?
- Lo puedes encontrar en Lozano. ¿Por qué estas interesado en ese tipo de papel? -pregunté por curiosidad.
- Lo que pasa es que un alumno mío ha terminado de escribir su tesis y me gustaría que al imprimirla en la láser (sic), la pueda leer sin que me canse la vista. Todo el mundo se queja de que las tesis cansan mucho la vista -y me señaló a estudiantes y profesores. ¿No habrá en el mercado otra alternativa al cultural?
- Déjame investigar -le respondí antes de apurar mi trago.
Más tarde, navegando por Internet (foros), descubrí que el cansancio producido por la lectura podía deberse a muchos factores: agudeza visual del lector, iluminación, distancia, tamaño de letra, tipo de letra, contraste, sistema de impresión, color del papel, etc. Todas esas características son contempladas previamente por el diseñador editorial -diseñador gráfico especializado en la composición de libros, revistas y periódicos tradicionales o electrónicos-, para que en el momento de la reproducción (impresión) y encuadernación, el lector no tenga problemas. De manera que el cansancio producido por la lectura iba más allá de la simple elección del papel. Sin embargo, muchos foreros señalaron que los papeles demasiado blancos o brillosos podían ser los culpables de este malestar, por lo que recomendaban emplear papeles con cierta coloración o nivel de blancura.
Con estas pesquisas y tras un estudio fugaz en el mercado de papeles de mi ciudad (Puebla, México), elaboré una lista de papeles para lectura. Desde luego que en la lista no están contempladas todas las marcas, pues el estudio lo realicé de manera rápida y con los proveedores que tenía más cercanos. Pongo entre comillas la palabra óptimo, porque como mencioné con anterioridad, el cansancio producido durante la lectura depende de muchos factores, no sólo del papel.
Este tipo de papel son los que suelen emplear las editoriales en la impresión de libros. El color marfil, crema o amarillo de las hojas, neutraliza el brillo, por lo que la lectura se puede realizar por periodos más prolongados. Son ligeramente más caros que el papel bond blanco, pero si se dispone de un presupuesto holgado, vale la pena invertir en él. Emplear este tipo de papel en la reproducción de una tesis, podría resultar una "exquisitez" e incluso "contraproducente". Por lo tanto, recomiendo a los estudiantes de licenciatura y posgrado, consultar los lineamientos o el reglamento de tesis en su universidad o programa (¡No vaya a ser la de "malas"!). Sin embargo, no estaría mal mencionarles a las autoridades educativas, sus ventajas. En pruebas de laboratorio -realizadas con una impresora láser monocromática Samsung ML-1610 a 600 dpi-, el papel bond de la marca Pochteca resultó "ideal". Por su color, peso y opacidad, es óptimo para impresión a doble cara (duplex). En caso de utilizar este papel para la reproducción de una tesis, recomiendo ampliar ligeramente el margen izquierdo (lomo) para su encuadernación, pues al leer, las hojas -debido a su rigidez- tienden a volver a su posición natural, lo que dificulta la apertura del ejemplar y la lectura de los márgenes internos.
ÓPTIMOS (87 % BLANCURA)
ÓPTIMOS (88 % BLANCURA)
ÓPTIMOS (89 % BLANCURA)
ÓPTIMOS (90 % BLANCURA)
No hemos realizado prueba alguna, pero las marcas señalan que sus productos poseen un nivel de blancura que va del 87 al 90 % -probablemente utilizaron la norma GE-, por lo que deben ubicarse en el rango de "óptimos" para la lectura, si tomamos como parámetro el de la marca Bio-Pappel (88 %), que en su slogan se ufana de "facilidad de lectura".
FUERA DE RANGO PERO ACEPTABLE EN CONDICIONES ESPECIALES (85 % BLANCURA)
En pruebas de laboratorio, la marca de papel Just Paper, resultó ser una excelente opción en cuanto a "fácil lectura". Sin embargo, debido a su bajo peso y alta transparencia, no cumple los requerimientos para impresión a doble cara (duplex). Es ideal si se desea reproducir una tesis con bajo peso y un gran número de páginas (más de trescientas). En caso de imprimirse a doble cara, recomiendo reducir el nivel de tóner -por la característica transparente del papel- y hacer pruebas hasta encontrar el nivel óptimo. El encuadernado, ya sea en rústica o cartoné, no requiere ampliar los margenes internos, pues la flexibilidad de las hojas permite una perfecta apertura del ejemplar. No utilizar este tipo de papel en impresoras con sistema de inyección de tinta (InkJet), pues las hojas tienden a humedecerse y arrugarse. ¡Están advertidos! Las "buenas tesis" se imprimen en láser, no en inyección de tinta -con el paso de los años la tinta pierde color.
A MANERA DE CONCLUSIÓN
En el segundo párrafo de este post señalé que no todos los Bond blancos son iguales y prueba de ello son los índices de blancura aquí presentados, según las normas internacionales. En ocasiones, los índices señalados por las marcas no refieren qué norma internacional fue utilizada, por lo que deben tomarse como "relativos". Mientras estaba parado frente al estante, pude apreciar que un papel de 90 era ligeramente más oscuro que uno de 87, o viceversa; es decir, más blanco que uno de 90. Estas confusiones se deben, probablemente, a que las marcas no indicaron la norma internacional utilizada. Por lo tanto, corresponde al tesista o interesado, adquirir muestras de cada uno de los papeles y hacer pruebas en condiciones reales (impresiones). Solo de este modo podremos determinar su blancura, brillo y contraste.
















